La sexología es la ciencia que estudia la sexualidad humano en todos sus parámetros. Definirla es fácil, el problema radica en establecer un marco de estudio y diferenciar lo que es considerado normal o no , ya que la conducta tiene una enorme variabilidad, de manera que muchos de los comportamientos sexuales pueden ser vividas de forma gratificante para unos mientras que para otros no. No obstante existen una serie de términos conceptuales imprescindibles en la disciplina, de los que existe acuerdo científico.

Según la OMS, la sexualidad es “Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, la identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales.

La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales” (OMS, 2006).

Esta definición de sexualidad define al ser humano como un ser tridimensional compuesto por una dimensión biológica, psicológica y social, que se encuentran en interacción. En relación a las disfunciones sexuales, estas tres dimensiones son muy relevantes a la hora de aplicar el tratamiento o intervención, ya que para que éste resulte efectivo es necesario el abordaje de cada una de ellas.

Las disfunciones sexuales son muy variadas y también bastantes frecuentes en nuestra sociedad actual. Se estima que su prevalencia general puede alcanzar hasta un 44 por 100, con un rango entre un 25 y un 63 por 100, en la población femenina; y hasta un 31 por 100 en la masculina, con un rango entre un 10 y un 52 por 100, según los estudios más relevantes llevados a cabo sobre el tema (Laumann et al., 1999), aunque los datos se refieren en exclusividad a la población estadounidense.

Las disfunciones sexuales presentan una etiología multicausal, ya que, a menudo, se encuentran diversos factores asociados entre sí. Las causas de estos trastornos son de diversa índole; orgánicas, culturales o religiosas, de educación e información, históricas, psicológicas…

En la actualidad parece evidente que en la mayor parte de los casos, son los factores psicosociales los que juegan un papel etiológico fundamental, y no factores orgánicos como se creía hasta fechas relativamente recientes. Según diversos autores  (Kaplan, 1974; Masters y Johnson, 1970), las causas de estas disfunciones son orgánicas tan solo en un 5-10 por ciento de los casos. Es más, como se comentó anteriormente, en la mayoría de los casos no existe una causa única responsable del problema, sino que hay diversos factores que colaboran en la aparición y mantenimiento del mismo, por lo que debemos recurrir a modelos multicausales para su explicación.

1._TRASTORNOS DEL DESEO SEXUAL

Deseo sexual inhibido

Disminución o ausencia de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal

Este trastorno tiene una prevalencia relativamente considerable, y suele presentarse con mayor frecuencia en las mujeres, como demuestran las cifras globales: 30,25 por 100 en las mujeres y 14,75 por 100 en los hombres (Laumann, Paik y Rosen, 1999).

Trastorno por aversión al sexo

Aversión extrema persistente o recurrente hacia, y con evitación de, todos (o prácticamente todos) los contactos sexuales genitales con una pareja sexual.

Las características de este trastorno son básicamente idénticas para los hombres y las mujeres. No se conocen apenas cifras sobre la prevalencia de este trastorno, algo que llama la atención, pero se supone que es un trastorno bastante raro y más frecuente en las mujeres que en los hombres, en los que es casi inexistente (Meana, Binik y Thaler, 2008).

2._TRASTORNOS DE LA EXCITACIÓN SEXUAL

Trastorno de la excitación sexual en la mujer

Incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación hasta la terminación de la actividad sexual.

La frecuencia estimada de este problema es de aproximadamente un 27 por 100 de las mujeres de una edad comprendida entre los 50 y los 59 años (Laumann et al., 1999).

Trastorno de la erección en el hombre

Incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual.

Los datos epidemiológicos existentes sobre el trastorno nos indican, siguiendo a Laumann et al. (1999), una frecuencia del trastorno de un 18 por 100 en los hombres de una edad comprendida entre los 50 y los 59 años de edad, existiendo un incremento de los casos a partir de esta edad.

3._TRASTORNOS DEL ORGASMO

Trastorno Orgásmico Femenino

Ausencia o retraso, persistente o recurrente, del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal, tomando en consideración la edad de la mujer, el tipo de experiencia sexual y la intensidad y duración de la estimulación sexual recibida.

Trastorno Orgásmico Masculino

Ausencia o retraso, persistente o recurrente, del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal, en el transcurso de una relación sexual, teniendo en cuenta la edad del individuo, el tipo de experiencia sexual y la intensidad y duración de la estimulación sexual recibida.

Este trastorno se manifiesta con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres, en los que el problema es extremadamente raro, aunque las posibles causas de este fenómeno y las diferencias continúan siendo motivo de gran controversia (Carrobles y Almendros, 2001)

Eyaculación Precoz

Eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee.

El trastorno ocurre con una frecuencia media aproximada de un 30 por 100 en los hombres entre los 18 y los 59 años de edad, siendo, con diferencia, el trastorno sexual más frecuente en la población masculina (Laumann et al., 1999).

4._TRASTORNOS POR DOLOR

Dispareunia

Dolor genital recurrente o persistente asociado a la relación sexual, tanto en hombres como en mujeres.

Vaginismo

Aparición persistente o recurrente de espasmos involuntarios de la musculatura del tercio externo de la vagina que interfieren en el coito.

La prevalencia de este trastorno es muy reducida, oscilando alrededor del 1 por 100 o menos (Fugl-Meyer y Sjögren Fugl-Meyer, 1999).

 

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